Bienvenida

Ardiente e infatigable Apóstol del Corazón Eucarístico de Jesús







Bien podrás creernos, sin que de rodillas te lo supliquemos, que muy de veras quisiéramos que estas mal hilvanadas páginas fueran, o tú las tomaras, como un haz de doradas espigas que, en tus ratos desocupados -bien pocos por cierto- desgranaras y esparcieras para que las recogieran las muchas hambrientas avecitas que, al rededor tuyo, o lejos de ti, revolotean buscando su alimento; o que fuera tenue vapor que, elevándose, formara una nube que tuviera el capricho de llorar, únicamente por tener la complacencia de ver colgadas de los  árboles sus diamantinas lágrimas; o que fueran...

¡Ah! ¡Cuántas cosas quisiéramos que estos renglones fueran!...

Tú, querido lector, tómalos por lo que más te agrade. Si los tomas como arranque de unos locos que con cabalísticos garabatos pretenden pregonar una PRECIOSA VIDA, no nos enojamos por ello; estás en tu perfecto derecho, como nosotros estamos en el nuestro, para echar a la calle los escombros de nuestros deseos, o de contar a los vientos nuestros antojos.

Si primores tuviéramos, primores derrocharíamos no tanto por complacerte a ti, porque aunque mucho mereces, no mereces tanto como la memoria del que, gustoso, murió en aras de los más grandes amores: EL AMOR A JESÚS Y EL AMOR A SU PATRIA. ¿Podrás replicarnos?

Quisiéramos que cada página, cada renglón, cada letra, digan mucho; que en ellas veas nuestra buena intención. Si no la ves, no será por tus malos ojos, sino por la falta de nuestra experiencia. Y, aunque dijéramos mucho y bien, siempre habría que decir más y mejor.

Ya se ha dicho mucho del ejemplar SACERDOTE, del incansable APÓSTOL, del glorioso MÁRTIR,
                           
SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO,
                    
otras plumas bien empapadas en las claras tintas del saber, y correctamente llevada del impulso de la admiración, hicieron con garbo lo que nosotros hacemos -créemelo- temblando.

Con todas estas advertencias que alguien pueda juzgar como impertinentes, y que nosotros tenemos como necesarias, con el auxilio de DIOS NUESTRO SEÑOR, y con tu paciencia, benévolo lector, ya podemos comenzar.









Tomado del libro
“APUNTES BIOGRÁFICOS DEL MÁRTIR, JOSÉ MARÍA ROBLES. PÁRROCO”  
Autor PBRO. J. TOMÁS RUELAS.